
Hablemos de ciertas sensaciones imborrables,
como el ver tus ojos inesperadamente
difuminar el gris de mi tarde áspera
en víspera del verano de tus labios de níspero.
O despertar sabiendo que he vuelto de un desdoble
Al borde de tu cama haciendo piruetas
mientras resoplabas y tus diminutos ronquidos
Besaban mi cuello al desplegarse el alba.
Siempre me enamoro de ti en diciembre
Tras la sombra del ocaso sureño, tu cuerpo de arena
y el paso de la brisa con sabor a ti, caramelo:
tú piel azucarada nunca me empalagaría lo suficiente.
Las que yo nombré tus canciones, siguen siendo aquellas
Que mecen mi corazón de sirena herida
y mi cara de pez espada se arrulla con el galopar fugaz de tu sonrisa.
Tus dientes imperfectos son perfectos para mi lengua desquiciada.
Tus lunares forman constelaciones en mis sueños
Tus abundantes cejas me abruman como
Tu espalda surcada por andenes de epidermis
Puedo dibujarte con mi mente fosforescente y remarcar tus defectos físicos,
Porque en ti lo desfavorable se ve hermosamente feo.
Hablemos de ciertas sensaciones imborrables, indecentes,
Esas en las que me partes el corazón como a un papel inservible
me arranchas la sonrisa y se la entregas a otra,
y te relames con mis celos a punto del diluvio.
No soy para ti hasta donde sé, soldadito de plomo,
Halágate con mi amor aterciopelado en bandeja
Eleva tu autoestima a costa de mi tristeza y
Aléjate de mí para que no te estanques
en mi estanque de lágrimas, pececito de nadie.
como el ver tus ojos inesperadamente
difuminar el gris de mi tarde áspera
en víspera del verano de tus labios de níspero.
O despertar sabiendo que he vuelto de un desdoble
Al borde de tu cama haciendo piruetas
mientras resoplabas y tus diminutos ronquidos
Besaban mi cuello al desplegarse el alba.
Siempre me enamoro de ti en diciembre
Tras la sombra del ocaso sureño, tu cuerpo de arena
y el paso de la brisa con sabor a ti, caramelo:
tú piel azucarada nunca me empalagaría lo suficiente.
Las que yo nombré tus canciones, siguen siendo aquellas
Que mecen mi corazón de sirena herida
y mi cara de pez espada se arrulla con el galopar fugaz de tu sonrisa.
Tus dientes imperfectos son perfectos para mi lengua desquiciada.
Tus lunares forman constelaciones en mis sueños
Tus abundantes cejas me abruman como
Tu espalda surcada por andenes de epidermis
Puedo dibujarte con mi mente fosforescente y remarcar tus defectos físicos,
Porque en ti lo desfavorable se ve hermosamente feo.
Hablemos de ciertas sensaciones imborrables, indecentes,
Esas en las que me partes el corazón como a un papel inservible
me arranchas la sonrisa y se la entregas a otra,
y te relames con mis celos a punto del diluvio.
No soy para ti hasta donde sé, soldadito de plomo,
Halágate con mi amor aterciopelado en bandeja
Eleva tu autoestima a costa de mi tristeza y
Aléjate de mí para que no te estanques
en mi estanque de lágrimas, pececito de nadie.

2 comentarios:
éste es el mejor de todos. el que más me gusta. la piedra dorada dentro de las piedras preciosas.
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