Esa mañana,
la sonrisa se descolgó de mi sueño,
para plasmarse en la realidad de mi boca.
Mi cuerpo enroscado a ti,
saltamontes de pieles humectadas
con pócimas de vainilla y saliva derrochada,
hay espacios de mi alma que te piden a gritos,
no quiero desprenderme de tus huesos,
de tu olor a fuego de otoño, de ola de abrazo,
de mar, de copa de árbol, semilla de amor rebuscado,
inmersiones al vacío, volantines centelleantes,
lluvias de escarcha, danza térmica,
estrellas fugaces multiorgásmicas nublan el cielo,
la ciudad se empaña, se detiene un segundo.
Arácnido-mujer de nieve devorada por escorpión de terciopelo nocturno.









